Valiente Hombre, Valiente. 7 de 12
No sabía cómo iniciar con este tema, así que solo diré que me encanta y, a la vez, me entristece y confunde.
Soy amante del rol masculino, ese rol del hombre de antaño: el que esperaba dos meses para obtener la respuesta a una carta, el que cruzaba océanos por estar un día con su amada y el que no temía recibir un “no” como respuesta.
Soy amante de la valentía masculina, la valentía con la que solían conquistar. Esa valentía con la que Dios los dotó para llegar al corazón de una mujer.
Esa misma que influyó a grandes hombres de la historia para conquistar a su amada y hasta uniones que con valentía cambiaron el mundo como Marie y Pierre Curie y Martin Luther King Jr. y Coretta Scott King.
Esa misma que se perdió en un par de generaciones, arrastrando con su cobardía a las anteriores, como una ola que arrastra solo basura.
Quisiera decir que desconozco por completo qué ha pasado, pero en realidad la pérdida de un sentido tan vital para el hombre y tan significativo para la mujer se debe a este incesante bombardeo de mensajes feministas y deseos de deconstruir la masculinidad como si fuera un virus. Viéndola más como un enemigo a quien derrotar y menos como un arma de amor y protección, dejándola sin rumbo.
Los hombres se convirtieron en niños incapaces de levantar una espada, y las mujeres se llenaron de armaduras que dificultan su visión.

Hoy, con este mensaje, solo quiero pedirte, hombre, que recuperes tu valentía. Que dejes de temer al “no” de una mujer y recuperes tu identidad de conquistador. No te pido que te vuelvas un cazador mirando a un lado y otro para identificar la mejor presa; te pido que recuperes el don con el que fuiste dotado.
Ora, observa y sal a conquistar.
No caigas en la trampa de la deconstrucción masculina ni en la del “empoderamiento femenino”. No caigas en la trampa de creer que no deseamos un hombre valiente que nos conquiste. Realmente queremos ser amadas desde la conquista. Queremos recibir cartas y ser el motivo de cabalgatas de días. Días en vela, motivo de canciones y razones de poemas.
Por ahora recuerda: queremos ser contempladas y amadas con el deseo que cruza continentes y causa guerras. Pero ese amor requiere de un corazón valiente, como Jose que con todo lo que implicaba se quedo al lado de Maria. Como Jacob que trabajo 14 años por quien realmente era el amor de su vida. Un corazón como el de Yeshua, un corazón que supo dar su vida por quien amaba.
Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!
Eclesiastés 4:9-10
(En realidad es un tema que da para largo y ancho, pero comencemos con esto).



5 Comments
Luci
Confirmo! Esperando ampliación (y alargaciòn jeje) del tema.
Marcela Valencia R
Yo creo que si se viene una segunda parte
Patricia Leon
Como abogada y estudiosa del tema «violencia de género», me identifico con mucho de tu sentir, también extraño con cierta nostalgia esa masculinidad de antaño, sin embargo siento que el texto se desequilibra un poco cuando culpa casi por completo al feminismo de la distancia entre hombres y mujeres, como si fueran enemigos del amor. Se olvida que muchas de esas transformaciones también reflejan algo que Jesús ya enseñaba: la defensa de la dignidad de la mujer en momentos donde era silenciada y expuesta al abuso «el que este libre de pecado…». Jesús permitió que las mujeres eligieran, hablaran, fueran vistas y escuchadas sin culpa ni condena. Gracias a esa mirada y a procesos históricos que buscan justicia, hoy las mujeres pueden decir “no” sin miedo, exigir respeto y relacionarse desde la libertad y no desde la subordinación. Esto no niega el deseo de ser amadas y cortejadas con intención; solo cambia el lugar desde donde ocurre ese amor: ya no desde el poder, sino desde la elección. El equilibrio no está en volver al pasado ni en pelear con los cambios, sino en recuperar hombres valientes que amen como Cristo, sin dominar, y mujeres fuertes que no vivan a la defensiva. Hoy, más que nunca, necesitamos reencontrarnos sin desconfianza, sin etiquetas y sin armaduras, como Jesús nos enseñó.
Marcela Valencia R
Gracias Patricia por tu aporte. Lo valoro mucho. Si, no culpo el feminismo en su totalidad, realidad culpo a ese seudo feminismo moderno, esta cuarta ola del que se ocupa mas en si es patriarcal tener o no pelos en las piernas jajaja. Pero como dije, es un tema que tiene tanto de ancho con de largo. 🙂 🙂
Patty León
Bella Marce, si, opino igual, este seudo feminismo, se ocupa de trivialidades que se alejan de lo que realmente es importante en el contexto de los derechos y la igualdad, que nos lleve a una verdadera «Justicia Social»; pero es que, vaya…. ¡Estamos en el mundo! y bien nos lo recuerda la Palabra de nuestro Padre Dios, que nuestra justicia, frente a su justicia, es como trapo de inmundicia. Entonces no hay por qué esperar perfección en un medio contaminado de intereses particulares.
Un gran abrazo y gracias por tu respuesta.