Un pensamiento

No todos los dias son buenos. 10 de 12

No todos los días son buenos. No todos los días tienen brillo. No todas las noches traen descanso. No todo está bien.


Debemos aprender a vivir con estos momentos de oscuridad, con esos lugares en nuestra mente que se creen repelentes a la luz.


Esas noches llenas de ansiedad que se camufla con comida. Y, soledad que se disfraza de irritación.


Una sensación en el pecho que realmente nace en la mente y desciende hasta doblar las rodillas. Agobio por la tristeza y dolor por el pecado.

No siempre las palabras alcanzan el alma cansada. No siempre los oídos quieren escuchar las voces que intentan animar. No siempre se necesita una voz: a veces basta un silencio amigo.

Y en esos momentos surgen las dudas, son dias donde no le ves, no le oyes, no le sientes. Es mas dudas de Él. No dudas de su existencia, dudas de que exista para ti.

Hay días donde el ladrón de la noche lo logro; llego invadió, robo y salió victorioso. En esta batalla salió victorioso. En sigilo se llevó lo que deseaba, la paz, la calma, la fe y el amor. Dejando todo alrededor en oscuridad y bruma.  Pienso que cuando Pablo hablaba de su aguijón, también se pudo referir a esas batallas perdidas, esos instantes de dura realidad donde el latigazo del enemigo rasga los huesos.


Donde tu humanidad gritó más fuerte que tu fe.

Hay días en los que el corazón clama repitiendo las palabras de Elías:


«¡Ya basta, SEÑOR! ¡Déjame morir, que no soy mejor que mis antepasados!»
1 Reyes 19:4

Es como si no bastara con pedir perdón. Como si una oveja perfecta no fuese suficiente y tuvieras que sacrificar todo un rebaño en el altar, y aun así no alcanzaras redención. Y hoy es uno de esos días.

Aun así, de algo estoy segura no todos los días son de ánimo, pero en todos está ÉL.

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